Origen · Boca de Amé, Medio Atrato
Antes de la botella, está el río
Canao no inventó nada. Recogió un oficio que lleva más de trescientos años vivo en el Pacífico colombiano y lo puso en un vidrio que puede viajar.
Boca de Amé, donde el Atrato se hace ancho
A esta comunidad del Medio Atrato se llega en lancha. No hay carretera: hay río, monte y caña sembrada en los patios. El agua marca la hora de trabajar y la hora de descansar.
Allí la caña se corta de mañana y se muele el mismo día. Por eso el viche sabe a planta viva y no a melaza: entre el corte y la paila nunca pasa una noche.
Río, monte y caña
De la caña a la paila
Cosecha
La caña crece en las vegas del Atrato, donde cada creciente del río deja limo fértil. Las familias la siembran sin químicos y la bajan en canoa hasta el trapiche.
Corte
La caña se corta madura, a machete, en los patios y trochas de la comunidad. Solo lo que se puede moler ese día.
Molienda
Se muele en trapiche para sacar el guarapo, el jugo dulce y turbio que es la única materia prima del viche.
Fermento
El guarapo reposa en canoas de madera entre tres y ocho días. Las levaduras del aire hacen el trabajo, sin aditivos.
Destilación
En sacatines construidos con maderas del territorio, a leña. La maestra corta cabeza y cola por olor y tacto: ese punto es todo el oficio.